domingo, 7 de junio de 2009

encuentro azul - 1ª viñeta

encuentro azul - 1ª viñeta

MAS ALLA DE BABEL - PARTE III

"más allá de Babel"

PARTE III
"SIMULACION DE EFECTO LUMINOSO"

Sobre Ashatel, Paco, la Muerta, Alicia y Marga.

"Los palíndromos oscilan en la frontera del sin sentido, en cuanto los dos niveles de significación se conectan entre sí de forma arbitraria."

"Ahora, el utopísmo sólo puede salvarse mediante la creencia platónica en un ideal absoluto e inmutable, junto con dos supuestos más. Que existen métodos racionales para determinar de una vez para siempre cuál es el IDEAL, y cuales los mejores medios para su obtención. Solo estos supuestos de tan largo alcance podrían anular la afirmación de que la metodología utópica es completamente estéril. Pero hasta el propio Platón y los más ardientes platónicos habrían de admitir que el primer supuesto no es ciertamente válido y que no existe ningún método racional para determinar el objetivo último, sino, a lo sumo, una especie de imprecisa intuición. De esté modo, toda diferencia de opinión entre los ingenieros utopistas deberá ser dirimida, a falta de métodos racionales, por medio de la fuerza y no de la razón, esto es por medio de la VIOLENCIA."

"Sin embargo todo cambiaría con la primavera. Habría entonces calor, tripas llenas y la magia de una estación benévola. Hablaría entonces con sus amigos y ellos transmitirían la consigna, la consigna de coraje que empujaría al barco en su travesía. Conocía, o creía conocer, a sus amigos. En cambio, no conocía aún a sus enemigos."

"El sueño, a veces me arrastraba por el camino entre lo divino y lo humano. El sentido de la transcendencia era como un vaso vacío, decidido a estar siempre lleno, no importa de qué, Dios, Dioses, Almas, Espíritus, Iluminaciones, Inmortalidades dadas, Inmortalidades a ganar, mediante..."

El mensaje de Paco había dejado de ser fluido, y Ashatel percibía mecánicamente pensamientos de otros humanos que pasaban a su lado. Observó de nuevo a Paco que se encendía un cigarrillo. Creo que Ashatel se conmovió, aún desconocía que se encontraba en un hospital psiquiátrico en el que Paco ingresó a los tres días del súbito ataque de fiebre que lo había dejado en bábia.

Una enfermera se acercó y acompañó a Paco al interior del edificio. Una vez dentro, en una pequeña salita diez o doce personas se hacinaban ordenadamente, mientras sonaba una agradable música ambiental, plagada de mensajes subliminales. Ashatel se introdujo en aquel mar de ausencia de tiempo.




En aquel espacio las contradicciones no se excluían, no se conciliaban, solamente el tiempo, para él que la negación se convierte en la "unidad de lo incompatible" le remitía a la ausencia. En la ausencia de tiempo lo que es nuevo no renueva nada; lo que es presente es ináctual; lo que es presente no representa nada. Las imágenes retornan a un continuo pasado. Pasado que viene y va.

-¿Paco, quien mató a la muchacha?- Preguntó directamente Ashatel, deseoso de comprender toda la magnitud de la inconclusa historia de Paco.

-"No lo sé, estoy recluido aquí, pero nadie habla de ello y yo no me atrevo a preguntar."

-"¿Que dices Paco?"- Preguntó presurosamente una Doctora. Que inclinándose frente a él, le invitó a acompañarla. Lo remolcó hasta un despacho blanco, como su bata, empujándolo suavemente, con su delicada mano aferrada al brazo del paciente.
Le ayudó a reclinarse sobre un canapé. Y recogiendo una carpeta de un fichero, se sentó expectante frente a él.

La Doctora, con aspecto de muchacha, estaba profesionalmente tensa, era uno de esos momentos que ella consideraba "especiales", esos en los que se tira de un hilo con riesgo de que se rompa.

Paco miraba inexpresivo, en su mente aún resonaban sus propias palabras, y en los pies el punzante dolor de las setas. Ashatel tenía un interrogante fijo, una pregunta a la que buscaba respuesta. ¿Que sucedió aquella noche en la casa de Paco?. La doctora recopilaba datos en silencio.

-¿Donde vivió la muchacha muerta?.- Quiso saber Ashatel.

Paco no contestó con palabras, pero Ashatel visualizó un enorme edificio, muy singular. Esperanzado , el Alado intentó visualizar más cosas, pero la doctora interrumpió...

-¿Puedes entenderme Paco?....¡ Te he oído hablar en la sala! No consiguió respuesta.

Ashatel intentó indagar algo en la Doctora.


"Esta totalmente cerrado. ¿Como podría conseguir hablar con él?. Romper esta barrera. El daño en su cerebro es mínimo, pero ahí esta. No hay forma de que salga ..."

Ante la creciente falta de información, Ashatel viajó directamente a la casa de Paco. La casa estaba muy desordenada. Mucho polvo. Todos los cajones revueltos. Durante varios días observó los movimientos de las arañas, las moscas, las hormigas y las cucarachas que poblaban la casa. Los rayos del sol se introducían por los cristales de la habitación, iluminando una figura humana, delineada con tiza sobre el suelo.

El olor de la casa era profundo, aromas añejos a calor humano, intensos como incienso. Ropa usada tirada por el suelo, dispuesta como imágenes en un templo, representaciones plásticas de lo sagrado. Señales de la mordedura del misterio. En la cocina olor a vino dulce, aceite, especias y grasa. Las cucarachas se atrevían a salir a plena luz del día, confiadas en que las migajas durarían eternamente. El tiempo no borraba la ausencia, pero aunque solo fuera por el polvo, los distintos espacios y formas iban unificándose. Plantas marchitas, torturadas por la ausencia, calcetines petrificados, colillas cristalizadas, libros prematuramente vaciados...


Ashatel, a pesar de la aparente irreversibilidad del tiempo, llegó a visualizar el ente debilitado de la muerta.

-¿Te encuentras aquí?.
- Apenas de mi, queda aquí algo.- Contestó la ausente. -
- ¿Quién te mató?
- No lo sé. Quizás Paco , quizás Alicia, quizás yo misma. Estaba drogada. Solo sentí una presión en el cuello. Luego me elevé, quise mirar para ver quién presionaba, pero no podía dirigir mi mirada, que permanecía presa de una fotografía en blanco y negro de la mesita de Paco. La Fotografía continuaba allí, era Paco el día de su 1ª comunión.

- ¿Como estas ahora?
- ¡Mal, muy mal!, tengo miedo y necesito un pico, pero no puedo, no tengo venas.....

Ashatel dudó de su visión, en el corto espacio de su permanencia en la tierra, ya conocía la presencia de unos entes o espíritus, de origen para el desconocido, de conducta juguetona y engañosa, incluso sabía que algunos humanos le llamaban "espíritus burlones". Se familiarizó con ellos en el sanatorio, varios de estos seres mortificaban a algunos de los pacientes receptivos a su influjo.

Volvía a llover ligeramente, salió a la calle dispuesto a investigar sobre la relación entre la muerta y Alicia, su compañera. Atravesó el parque en el que Paco conoció a la muerta. Habían algunas prostitutas a un lado, en el otro algún travestí y un par de muchachos jóvenes ofreciéndose a los viajeros de los vehículos que circundaban el parque.

Entre las prostitutas, una consiguió llamar de inmediato su atención , le trasmitía una sensación muy especial.

" He conseguido alejarme de mis sentidos...pero el miedo a no volver a encontrarlos me produce vértigo..., Herman no me lo hace como antes, y yo empiezo a no distinguir entre él y los demás. Tengo que reunir dinero para ir al dentista, esta maldita muela...debe de ser el olor de mi aliento lo que le quita las ganas de besarme como antes. ¿Le daré asco?.

Pero él me dijo que no le importaba. ¡Ni siquiera es mi macarra!, me deja sola, y él en casa durmiendo...."

-¿Estás sola Marga?- preguntó un viajero.
-¿No lo ves?- contestó la chica.
-¿Y Alicia?.
-¡Desapareció!. Vino a dormir a casa, tenía miedo por lo de su "amiguita", y se marchó a mitad de noche sin decir nada... ¡Si no le vendieras esa mierda!.

-¡Púdrete!- Dijo eso y se marchó.

Ashatel intentó hablar con la chica. Pero un nuevo viajante se la llevó en un vehículo de color blanco.

La nueva ausencia impregnó los sentidos del Alado. El discurso del silencio arraigó en el sentimiento del desplazamiento entre los seres. El iceberg de la inquietud se deslizaba lentamente sobre el mar de espacio-tiempo.

Aquella muchacha podría ser un nuevo punto de información en aquel laberinto de seres entrecruzados. Aquella interrelación entre seres, algo nuevo para su naturaleza estanca, se le presentaba como un interesante proceso, cargado de conflictos de interpretación lingüística. La comunicación, balbuceos bien intencionados, rastros continuos que no duran nunca lo bastante para constituirse como sustancia. La armonización de los distintos enfoques de lo real, dificultada por el determinante efecto del tiempo, los cuerpos no mantienen el mensaje completo, parpadeantes explícitamente. Sólo tenía Ashatel acceso a las superficies, a lo externo y efímero, y a las limitadas inmersiones. Sentía necesidad de una nueva inmersión más profunda en los cuerpos, vehículos externos del Lenguaje, como medios de interpretación de una realidad subjetiva, y por lo tanto sólo existente en aquella forma evanescente. Algo más profundo que la percepción retiniana o auditiva, que sólo permite una visión fragmentada, y que sólo a partir de la infinita superposición de instantáneas podría acercarse a la esfera nunca unificada. El devenir nos domina convirtiendo lo obvio en abrupto.

En medio del parque, Ashatel seguía hilvanado sus pensamientos. Intentando rechazar la falsa noción de un presente continuo, convencionalmente incorporada a la comprensión. Deseaba sumergirse en la insondeabílidad de lo abrupto.

Lo abrupto no era el órgano de una censura predestinada. Lo abrupto se presentaba como aquello de lo que no es posible hablar, y por ello mismo la palabra suscitada es más movediza y determinante que cualquier otra, sobre la virtualidad cambiante de su base estable.

Sentir ese desequilibrio en sus propios pensamientos, la ausencia de verticalidad - temporal en su discurso horizontal, ni curvatura insidiosa del alzamiento del sentido.

Que lo visible escape de la visión, de la ley de los nombres, le confería una cualidad casi monstruosa, como signo de bestialidad irreductible.

Las cosas libres están salvajemente hundidas en su cuerpo de cosa virgen, fuera de la historia. Como esas palomas que volaban a su alrededor, esos perros que olisqueaban la base de los árboles, o los gatos que sigilosamente esperan. Percibía que cada movimiento animal estaba recubierto de su correspondiente signo de Lenguaje.

La falta de libertad de los humanos era un factor determinante a la hora de analizar los datos que iba adquiriendo Ashatel.

La muchacha aseguró que Alicia había desaparecido, era la aseveración sencilla de un acto de ausencia, pero la ausencia de Alicia creaba en Ashatel un sentimiento de impotencia frente a la impermeabilidad de la esfera de lo real.

" Promesa de regreso a un estado oceánico, el sabor a sal en su piel húmeda , el sudor,..."

Las nuevas percepciones se añadían, amontonándose. Decidió alejarse de la línea principal de sus especiales anotaciones, olvidar provisionalmente el misterio de Paco, y recrearse en la construcción de una estructura más global, en la que el eje principal, se convirtiera más en un punto de referencia que en una enorme carga de ausencia.

En el parque Ashatel tuvo acceso a unas 25 o 30 personas, no fue nada selectivo en la atención, intentó colocar cada uno de aquellos ladrillos lingüísticos en la nueva construcción que planeaba, indistintamente de la forma y contenido.

Fue en aquel momento, en el que se acercó a una niña de doce años, que leía, sentada en un banco del parque.

La niña leía un libro sobre el Lenguaje....

" la ruptura hacía un lenguaje donde el sujeto es excluido, la revelación de una incompatibilidad, quizás irremediable, entre la aparición del lenguaje en su ser y la conciencia de sí mismo en su identidad....el ser del lenguaje sólo aparece en sí mismo con la desaparición del sujeto. Michel Foucault-1.966
"...puede decirse que la persona fascinada no percibe ningún objeto real, ninguna figura real, puesto que lo que ve no pertenece al mundo de la realidad, sino al medio indeterminado de la fascinación. Medio, por decirlo así, absoluto. La distancia no es excluida del medio, pero es exorbitante, siendo la profundidad ilimitada que hay detrás de la imagen, una profundidad que no es viva, que no es manejable, absolutamente presente pero no proporciona nada, donde los objetos se hunden cuando se alejan de su significado, cuando se derrumban en su imagen. Este medio de la fascinación, donde lo que vemos cautiva nuestra vista y la hace interminable, donde la mirada se solidifica en la luz, donde la luz es el resplandor absoluto de un ojo que no vemos, aunque no lo dejamos de ver, porque es nuestra propia mirada en el espejo, este medio es extremadamente atractivo, fascinante: luz que es también abismo, luz en la que nos hundimos...

Cuando alguien está fascinado y ve algo, no lo ve realmente, sino que es tocado en su proximidad inmediata, es cautivado y acaparado, aunque absolutamente dejado a distancia. La fascinación está fundamentalmente ligada a la presencia neutra, impersonal, al Uno impersonal, al inmenso. Alguien sin rostro. Es la relación que la mirada mantiene - relación neutra e impersonal- con la profundidad sin mirada y sin contorno, la ausencia que se ve porque ciega."
Maurice Blanchot-1.978

Principio de la acción - el mago

sábado, 16 de mayo de 2009

MAS ALLA DE BABEL PARTE III



"más allá de Babel" PARTE III
"SIMULACION DE EFECTO LUMINOSO" Sobre Ashatel, Paco, la Muerta, Alicia y Marga. "Los palíndromos oscilan en la frontera del sin sentido, en cuanto los dos niveles de significación se conectan entre sí de forma arbitraria." "Ahora, el utopísmo sólo puede salvarse mediante la creencia platónica en un ideal absoluto e inmutable, junto con dos supuestos más. Que existen métodos racionales para determinar de una vez para siempre cuál es el IDEAL, y cuales los mejores medios para su obtención. Solo estos supuestos de tan largo alcance podrían anular la afirmación de que la metodología utópica es completamente estéril. Pero hasta el propio Platón y los más ardientes platónicos habrían de admitir que el primer supuesto no es ciertamente válido y que no existe ningún método racional para determinar el objetivo último, sino, a lo sumo, una especie de imprecisa intuición. De esté modo, toda diferencia de opinión entre los ingenieros utopistas deberá ser dirimida, a falta de métodos racionales, por medio de la fuerza y no de la razón, esto es por medio de la VIOLENCIA."
"Sin embargo todo cambiaría con la primavera. Habría entonces calor, tripas llenas y la magia de una estación benévola. Hablaría entonces con sus amigos y ellos transmitirían la consigna, la consigna de coraje que empujaría al barco en su travesía. Conocía, o creía conocer, a sus amigos. En cambio, no conocía aún a sus enemigos." "El sueño, a veces me arrastraba por el camino entre lo divino y lo humano. El sentido de la transcendencia era como un vaso vacío, decidido a estar siempre lleno, no importa de qué, Dios, Dioses, Almas, Espíritus, Iluminaciones, Inmortalidades dadas, Inmortalidades a ganar, mediante..."
El mensaje de Paco había dejado de ser fluido, y Ashatel percibía mecánicamente pensamientos de otros humanos que pasaban a su lado. Observó de nuevo a Paco que se encendía un cigarrillo. Creo que Ashatel se conmovió, aún desconocía que se encontraba en un hospital psiquiátrico en el que Paco ingresó a los tres días del súbito ataque de fiebre que lo había dejado en bábia.

Una enfermera se acercó y acompañó a Paco al interior del edificio. Una vez dentro, en una pequeña salita diez o doce personas se hacinaban ordenadamente, mientras sonaba una agradable música ambiental, plagada de mensajes subliminales. Ashatel se introdujo en aquel mar de ausencia de tiempo.




En aquel espacio las contradicciones no se excluían, no se conciliaban, solamente el tiempo, para él que la negación se convierte en la "unidad de lo incompatible" le remitía a la ausencia. En la ausencia de tiempo lo que es nuevo no renueva nada; lo que es presente es ináctual; lo que es presente no representa nada. Las imágenes retornan a un continuo pasado. Pasado que viene y va. -¿Paco quien mató a la muchacha?- Preguntó directamente Ashatel, deseoso de comprender toda la magnitud de la inconclusa historia de Paco. -"No lo sé, estoy recluido aquí, pero nadie habla de ello y yo no me atrevo a preguntar." -"¿Que dices Paco?"- Preguntó presurosamente una Doctora. Que inclinándose frente a él, le invitó a acompañarla. Lo remolcó hasta un despacho blanco, como su bata, empujándolo suavemente, con su delicada mano aferrada al brazo del paciente.

Le ayudó a reclinarse sobre un canapé. Y recogiendo una carpeta de un fichero, se sentó expectante frente a él. La Doctora, con aspecto de muchacha, estaba profesionalmente tensa, era uno de esos momentos que ella consideraba "especiales", esos en los que tira de un hilo, con riesgo de que se rompa. Paco miraba inexpresivo, en su mente aún resonaban sus propias palabras, y en los pies el punzante dolor de las setas. Ashatel tenía un interrogante fijo, una pregunta a la que buscaba respuesta. ¿Que sucedió aquella noche en la casa de Paco?. La doctora recopilaba datos en silencio. -¿Donde vivió la muchacha muerta?.- Quiso saber Ashatel. Paco no contestó con palabras, pero Ashatel visualizó un enorme edificio, muy singular. Esperanzado , el Alado intentó visualizar más cosas, pero la doctora interrumpió... -¿Puedes entenderme Paco?....¡ Te he oído hablar en la sala! No consiguió respuesta.
Ashatel intentó indagar algo en la Doctora.
"Esta totalmente cerrado. ¿Como podría conseguir hablar con él?. Romper esta barrera. El daño en su cerebro es mínimo, pero ahí esta. No hay forma de que salga ..."

Ante la creciente falta de información, Ashatel viajó directamente a la casa de Paco. La casa estaba muy desordenada. Mucho polvo. Todos los cajones revueltos. Durante varios días observó los movimientos de las arañas, las moscas, las hormigas y las cucarachas que poblaban la casa. Los rayos del sol se introducían por los cristales de la habitación, iluminando una figura humana, delineada con tiza sobre el suelo.

El olor de la casa era profundo, aromas añejos a calor humano, intensos como incienso. Ropa usada tirada por el suelo, dispuesta como imágenes en un templo, representaciones plásticas de lo sagrado. Señales de la mordedura del misterio. En la cocina olor a vino dulce, aceite, especias y grasa. Las cucarachas se atrevían a salir a plena luz del día, confiadas en que las migajas durarían eternamente. El tiempo no borraba la ausencia, pero aunque solo fuera por el polvo, los distintos espacios y formas iban unificándose. Plantas marchitas, torturadas por la ausencia, calcetines petrificados, colillas cristalizadas, libros prematuramente vaciados...
Ashatel, a pesar de la aparente irreversibilidad del tiempo, llegó a visualizar el ente debilitado de la muerta. -¿Te encuentras aquí?. - Apenas de mi, queda aquí algo.- Contestó la ausente. - ¿Quién te mató? - No lo sé. Quizás Paco , quizás Alicia, quizás yo misma. Estaba drogada. Solo sentí una presión en el cuello. Luego me elevé, quise mirar para ver quién presionaba, pero no podía dirigir mi mirada, que permanecía presa de una fotografía en blanco y negro de la mesita de Paco. La Fotografía continuaba allí, era Paco el día de su 1ª comunión. - ¿Como estas ahora? - ¡Mal, muy mal!, tengo miedo y necesito un pico, pero no puedo, no tengo venas..... Ashatel dudó de su visión, en el corto espacio de su permanencia en la tierra, ya conocía la presencia de unos entes o espíritus, de origen para el desconocido, de conducta juguetona y engañosa, incluso sabía que algunos humanos le llamaban "espíritus burlones". Se familiarizó con ellos en el sanatorio, varios de estos seres mortificaban a algunos de los pacientes receptivos a su influjo.
Volvía a llover ligeramente, salió a la calle dispuesto a investigar sobre la relación entre la muerta y Alicia, su compañera. Atravesó el parque en el que Paco conoció a la muerta. Habían algunas prostitutas a un lado, en el otro algún travestí y un par de muchachos jóvenes ofreciéndose a los viajeros de los vehículos que circundaban el parque.
Entre las prostitutas, una consiguió llamar de inmediato su atención , le trasmitía una sensación muy especial. " He conseguido alejarme de mis sentidos...pero el miedo a no volver a encontrarlos me produce vértigo..., Herman no me lo hace como antes, y yo empiezo a no distinguir entre él y los demás. Tengo que reunir dinero para ir al dentista, esta maldita muela...debe de ser el olor de mi aliento lo que le quita las ganas de besarme como antes. ¿Le daré asco?. Pero él me dijo que no le importaba. ¡Ni siquiera es mi macarra!, me deja sola, y él en casa durmiendo...." -¿Estás sola Marga?- preguntó un viajero. -¿No lo ves?- contestó la chica. -¿Y Alicia?. -¡Desapareció!. Vino a dormir a casa, tenía miedo por lo de su "amiguita", y se marchó a mitad de noche sin decir nada... ¡Si no le vendieras esa mierda!. -¡Púdrete!- Dijo eso y se marchó. Ashatel intentó hablar con la chica. Pero un nuevo viajante se la llevó en un vehículo de color blanco. La nueva ausencia impregnó los sentidos del Alado. El discurso del silencio arraigó en el sentimiento del desplazamiento entre los seres. El iceberg de la inquietud se deslizaba lentamente sobre el mar de espacio-tiempo.
Aquella muchacha podría ser un nuevo punto de información en aquel laberinto de seres entrecruzados. Aquella interrelación entre seres, algo nuevo para su naturaleza estanca, se le presentaba como un interesante proceso, cargado de conflictos de interpretación lingüística. La comunicación, balbuceos bien intencionados, rastros continuos que no duran nunca lo bastante para constituirse como sustancia. La armonización de los distintos enfoques de lo real, dificultada por el determinante efecto del tiempo, los cuerpos no mantienen el mensaje completo, parpadeantes explícitamente. Sólo tenía Ashatel acceso a las superficies, a lo externo y efímero, y a las limitadas inmersiones. Sentía necesidad de una nueva inmersión más profunda en los cuerpos, vehículos externos del Lenguaje, como medios de interpretación de una realidad subjetiva, y por lo tanto sólo existente en aquella forma evanescente. Algo más profundo que la percepción retiniana o auditiva, que sólo permite una visión fragmentada, y que sólo a partir de la infinita superposición de instantáneas podría acercarse a la esfera nunca unificada. El devenir nos domina convirtiendo lo obvio en abrupto. En medio del parque, Ashatel seguía hilvanado sus pensamientos. Intentando rechazar la falsa noción de un presente continuo, convencionalmente incorporada a la comprensión. Deseaba sumergirse en la insondeabílidad de lo abrupto. Lo abrupto no era el órgano de una censura predestinada. Lo abrupto se presentaba como aquello de lo que no es posible hablar, y por ello mismo la palabra suscitada es más movediza y determinante que cualquier otra, sobre la virtualidad cambiante de su base estable.
Sentir ese desequilibrio en sus propios pensamientos, la ausencia de verticalidad - temporal en su discurso horizontal, ni curvatura insidiosa del alzamiento del sentido. Que lo visible escape de la visión, de la ley de los nombres, le confería una cualidad casi monstruosa, como el signo de bestialidad irreductible. Las cosas libres están salvajemente hundidas en su cuerpo de cosa virgen, fuera de la historia. Como esas palomas que volaban a su alrededor, esos perros que olisqueaban la base de los árboles, o los gatos que sigilosamente esperan. Percibía que cada movimiento animal estaba recubierto de su correspondiente signo de Lenguaje.
La falta de libertad de los humanos era un factor determinante a la hora de analizar los datos que iba adquiriendo Ashatel. La muchacha aseguró que Alicia había desaparecido, era la aseveración sencilla de un acto de ausencia, pero la ausencia de Alicia creaba en Ashatel un sentimiento de impotencia frente a la impermeabilidad de la esfera de lo real. " Promesa de regreso a un estado oceánico, el sabor a sal en su piel húmeda , el sudor,..." Las nuevas percepciones se añadían, amontonándose. Decidió alejarse de la línea principal de sus especiales anotaciones, olvidar provisionalmente el misterio de Paco, y recrearse en la construcción de una estructura más global, en la que el eje principal, se convirtiera más en un punto de referencia que en una enorme carga de ausencia. En el parque Ashatel tuvo acceso a unas 25 o 30 personas, no fue nada selectivo en la atención, intentó colocar cada uno de aquellos ladrillos lingüísticos en la nueva construcción que planeaba, indistintamente de la forma y contenido. Fue en aquel momento, en el que se acercó a una niña de doce años, que leía, sentada en un banco del parque.
La niña leía un libro sobre el Lenguaje.... " la ruptura hacía un lenguaje donde el sujeto es excluido, la revelación de una incompatibilidad, quizás irremediable, entre la aparición del lenguaje en su ser y la conciencia de sí mismo en su identidad....el ser del lenguaje sólo aparece en sí mismo con la desaparición del sujeto. Michel Foucault-1.966 "...puede decirse que la persona fascinada no percibe ningún objeto real, ninguna figura real, puesto que lo que ve no pertenece al mundo de la realidad, sino al medio indeterminado de la fascinación. Medio, por decirlo así, absoluto. La distancia no es excluida del medio, pero es exorbitante, siendo la profundidad ilimitada que hay detrás de la imagen, una profundidad que no es viva, que no es manejable, absolutamente presente pero no proporciona nada, donde los objetos se hunden cuando se alejan de su significado, cuando se derrumban en su imagen. Este medio de la fascinación, donde lo que vemos cautiva nuestra vista y la hace interminable, donde la mirada se solidifica en la luz, donde la luz es el resplandor absoluto de un ojo que no vemos, aunque no lo dejamos de ver, porque es nuestra propia mirada en el espejo, este medio es extremadamente atractivo, fascinante: luz que es también abismo, luz en la que nos hundimos... Cuando alguien está fascinado y ve algo, no lo ve realmente, sino que es tocado en su proximidad inmediata, es cautivado y acaparado, aunque absolutamente dejado a distancia. La fascinación está fundamentalmente ligada a la presencia neutra, impersonal, al Uno impersonal, al inmenso. Alguien sin rostro. Es la relación que la mirada mantiene - relación neutra e impersonal- con la profundidad sin mirada y sin contorno, la ausencia que se ve porque ciega."
Maurice Blanchot-1.978

sábado, 25 de abril de 2009

Más allá de Babel -II



"más allá de Babel"
PARTE II


"PRIMER CONTACTO ASESINATO Y FIEBRE"
Sobre Paco, Ashatel y una muerta asesinada.


El silencio electrizado me espanta, como una masacre que los signos ocultos anuncian a mi conciencia más profunda.

[El pensamiento de Paco se desplegaba desnudo ante Ashatel. El alado, atraído, se sentó junto a él]

Nunca pensé que la muerte me la mostraría de aquella forma; con los ojos desorbitados, cada ojo mirando hacia un punto distinto y con la amoratada lengua fuera de la boca; con el estómago tan hinchado, la piel casi transparente y las venas repletas de sangre seca. Los músculos agarrotados.

No era más que una máquina rota.

Tirada en el suelo de mi habitación, esperándome.

Introduje con mis dedos la lengua en su cavidad habitual, sentí náuseas, confusión, y vergüenza.

Froté mis manos con mucho jabón debajo del grifo. En mi dedo índice aún sentía el palpitar frío de la lengua muerta. Como si una y mil veces el dedo empujara la lengua hacía el interior.

La había conocido sentada en un banco del parque.

Abrí la ventana del cuarto, y me senté en una silla vieja, de madera. La silla crujió con naturalidad.

Mirándola, intentaba averiguar que sentía por ella. No encontraba respuesta. Y empecé a preguntarme por La Muerte, representada en aquel momento con toda su majestad sobre ese cuerpo. Cuerpo que ya no mantenía la sonrisa ingenua que me cautivó en el parque, hace unas semanas:





" Te vengo mirando y creo que te conozco, aunque no consigo recordar de qué." Me dijo.

Me sorprendió que se dirigiera a mí, normalmente no me dirige la palabra ninguna mujer desconocida, bueno, la verdad es que tampoco muchas conocidas. Comenzó a hablar sin parar, yo no tenía tiempo para articular palabras. Me pidió el teléfono, se lo apuntó sobre su bolso de terciopelo naranja. Me dio un profundo beso en los labios, y se marchó.

No la había vuelto a ver hasta ahora, desplegada sobre el suelo de mi habitación.

No me brotaba ni una sola lágrima, y aquello me dolía. Intentaba consolarme,… pensar que ella permanecía en aquel parque, y no desparramada sobre mi alfombra.

Pero aquel cuerpo estaba allí, grotesco, vacío, recordándome los gatos atropellados que van perdiendo su forma tridimensional, hasta convertirse en un solo plano sobre la carretera.

Ella no estaba allí, seguramente tampoco estaba en el parque. No estaba en ninguna parte. Estaba acabada, perdida en el pasado, totalmente ausente del futuro. Y yo no sabía como encauzar la situación.

Tenía que llamar a la policía o algo parecido. Estaba muerta en mi habitación. ¿Tenía yo una coartada?, ¿Tendría alguna razón para matarla?.

La puerta no estaba forzada y nunca le había dado las llaves de mi piso. Pero ella ahí estaba, fastidiándome. De alguna forma tuvo que entrar en mi casa y, aunque la policía era la encargada de esclarecer la forma en la que ella se introdujo, no podía dar por controlada la situación ni mucho menos. Inquietud atacando mi conciencia, la inocencia no se apoderaba de la escena.

Llamé.

¡Hay una mujer muerta en mi casa!.

¿Quién es Vd.?

La voz chirriante de aquella telefonista hurgaba en mi sesera impidiéndome pensar con fluidez.




¿No se lo puedo explicar luego?, Estoy muy nervioso.

¡Deme su nombre inmediatamente, por favor!

Soy Francisco Escobedo Parra.

Sentí deseos de morir al confesar mi nombre a una supuesta policía, quizás una simple funcionaria, pero...

Calle del Plátano, 16.

¡Enseguida llegará una patrulla!.

Aún no me había definido por declarar si conocía o no a esa mujer muerta. ¿Y si aparecía una amiga suya, afirmando que nos conocíamos?. Contradiciéndome. Era una posibilidad.

No se veían signos de violencia, ni sangre, ni heridas, ¿Cómo habría muerto?. Ahí es donde se ocultaba la clave, como su hígado en el interior de su cuerpo.




¿Deseas hacer el amor conmigo... follarme?

Claro que sí.

¿Y por qué no me lo pides?,

No te entiendo.

¡No entiendes nada Paco! .


No todas nuestras conversaciones telefónicas habían sido así ni mucho menos. Pero una nueva perspectiva óptica, al posicionarme de nuevo en la habitación, frente al cadáver, me ofreció una visión de su sexo abierto y muerto. Automáticamente me hizo rememorar aquella conversación telefónica.


Me cantaba por teléfono canciones de Silvio Rodríguez, al tiempo que confesaba sus limitaciones intelectuales (no pasó de 1º de Historia). Lamentaba que sus padres no la quisieran, porqué era la cuarta de siete hijos, además fue yonqui durante un año, ellos lo supieron y nunca se lo perdonaron. Fue una tontería, pero fue así y no hubo forma de cambiarlo.
Me contaba sus problemas con su compañera de piso, la tal Alicia, mitad su amante, mitad su sanguinaria enemiga.



¿Qué crees que conoces de mí?

¡No sé...!,¿ Algo...?, ¡Tal vez nada!

¿No entiendes que el lenguaje es un virus... ?

Quizás..., lo dices por qué se trasmite de padres a
hijos... entre hermanos, entre las personas que te encuentras a lo largo del camino .


¡Transmíteme algo tuyo, Paco!,...Algo distinto,
no compuesto por palabras manoseadas. Palabras tan
usadas que ya no contienen ningún sabor a ti.

¿Telepatía?

¡No!, ¡Algo totalmente personal...!....Aunque sea…
con recurrentes palabras.




Palabras, palabras, palabras, cuales serían las mejores palabras para alejar a la policía de mi vida, dirigiéndoles exclusivamente a la muerta, que me era en algún sentido tan ajena, y en otro de una cada vez mayor engorrosa cercanía.

¿Si no era culpable por que temblaba?, ¿Qué era lo importante, ser inocente o parecerlo? No tenía que perder los estribos. Yo no había hecho nada. Luego nada tenía que temer.


Pero aún no siendo condenado, aquello podría suponer un sin fin de trastornos en mi vida cotidiana. Declaraciones, tanteos, investigaciones, mi vida privada en manos ajenas, el castigo eterno de las miradas desconfiadas de vecinas y familiares, que nunca terminaran de digerir mi absoluta inocencia. A la gente le encanta desconfiar.


No soy malo pero tengo mis cosas..."¿Dónde estuvo la noche del crimen?", Estuve solo, en la montaña, reflexionando..., "¿Sobre qué?", ¿Qué importa sobre lo qué reflexionara?. Estoy seguro de que pensaran que son solo chorradas.







"¡Necesitamos Saber, Saberlo Todo!", ¿Todo?,
"¡Sí todo!".

¿Que interés puede tener para nadie saber lo que se me pasó por la cabeza aquellos tres días en que estuve ausente?




Desde luego, no pensé en la chica que en aquellos momentos moría en mi hogar. Recuerdo que llovía. Eso pudo influir en su estado de ánimo. Yo me dejaba mojar como si fuera una máquina. Intentaba eliminar el virus de la palabra de mi pensamiento, integrar mi conciencia con mis sentidos, estando en contacto directo con la naturaleza.

Naturaleza que en aquella ocasión estaba representada por cien metros cuadrados de pinos. Una isla verde rodeada de monte quemado."¿?". No tengo coche, y no puedo andar demasiado por el monte con mis débiles tobillos, así que me hospedé en el primer pedazo de verde que me encontré al descender del autobús de línea.

Ella dijo que el lenguaje es un virus... ( como Laurie )

..."¡Mira una escultura!, Siéntela... pero no la definas con palabras...

Yo no pensaba en ella, incluso intentaba no pensar en sus palabras.

Veía amanecer y pensaba en como poder contárselo a alguien, cuáles serían las palabras adecuadas. Pensaba que era tan hermoso como las postales kich de enamorados. Recordaba la primera vez que vi amanecer escondido desde el balcón en el séptimo piso de la casa de mis padres, era un niño con doce años que nunca antes había visto amanecer.







Invocaba a la plenitud absoluta de la percepción de aquel amanecer. No conseguía dejar de pensar con palabras y en palabras, comprendía lo lejos que estaba de aquel conciso y concreto amanecer. Como estaba lejos de cualquier otra realidad precisa que me rodeara. Vivía en el tópico de una vida similar a la potencialmente mía, definida previamente en la totalidad de los más burdos aspectos.


-¿Creé que padece algún tipo de inestabilidad o problema emocional? Me preguntó un policía.

¡Jódete con el tipo este! No me atreví a decirlo, me limite a pensarlo ¿Acaso creé que él soportaría íntegro un test de estabilidad emocional ?, ¿ O es qué pretende decir algo más qué no dice.?, ¿O será verdad que pertenezco a un reducido grupo de personas, que de pronto un día de cada tantos se deprime, se siente vacío, desperdiciado, o aparcado en un continuo " Ya llegará mi momento de...", invadido por una sensación de vivir en pasado, en la que el presente es inalterable, y de la qué por supuesto, el gratificante futuro se encuentra muy lejos.?

No en especial fue mi respuesta.

¿Pero es cierto que ha recurrido a algún tipo de tratamiento para enfermedades psíquicas o desarreglos de la conducta? Insistía el jodido madero.

Si... confesé escuetamente.

Pero mi problema, no era que sintiera ningún impulso de arrebatarle la vida a nadie. Más bien a mí mismo. No me atreví a añadir este pensamiento.

Todo llegó, y pasó muy rápido.

Hubiera preferido quedarme en casa, pero tuve que acompañarlos. Empecé diciendo mi verdad, era lo menos complicado.

Llegué y la encontré aquí. En ese estado... no sé lo que pudo pasar.

No preguntaron si la conocía, supuse que lo daban por echo.



Pidieron que les acompañara a la comisaría. No me acusaban en principio de nada, incluso parecían amables, y considerados. Inseguros de mis sentimientos hacía la muerta.

¿Dudaban entre tratarme como su amado esposo o su supuesto asesino?






No me gustó dejar mi casa con la puerta abierta y con un montón de gente dentro. Pero eran policías y cualquiera les decía algo más, dadas las circunstancias.


La comisaría era oscura y húmeda, mucho más cutre que cualquier supermercado. Estaba repleta de carpetas amontonadas, olvidadas, cubiertas de polvo, todo era viejo, todo estaba visiblemente cansado de permanecer allí encerrado, dentro.

¿De qué conocía a la muerta?, ¿Cómo se llamaba?, etc. Preguntas que sorteaba como podía..., daba respuestas breves y concisas. La vi una vez, simpatizamos, le di mi teléfono, de vez en cuando me llamaba, no lo sé, ¿A qué se refiere?.

¿ De que creéis que ha muerto ? , Me sorprendió escucharme a mí mismo, arriesgándome, realizando una pregunta.


Parece que por asfixia.

¡Murió estrangulada!. Pensé.

"Por la ausencia de signos externos de violencia, debió de ser alguien en que ella confiaba".

¿Quién pudo ser? Nadie me contestó

¡En mi propia casa, Dios mío!.

¿Cómo se llama el psiquiatra al que visita y en qué fecha lo hizo por última vez?




Lo visité hace 2 años, pero no era un psiquiatra, por Dios solo era un psicoanalista... Arturo Jumilla. En la Avda. Pérez Galdós, el número no lo recuerdo.


El espacio entre la vida y la muerte se me presentó como un fino hilo.


Empezaban a dolerme agudamente las plantas de los pies, eran pinchazos agudos, muy concretos. Sentí la presión del calcetín, la del zapato y la de aquel nuevo funcionario aún más rudo que los que anteriormente me llevaron de mi casa.




Y aquel sudor frió, que bajaba por las sienes, que era tan capaz de reconocer.

¿Y la fiebre?,

Póngale un supositorio, y si no baja la temperatura a menos de 38'50, métalo en la bañera.

Era la fiebre, corriendo por mi espina dorsal, tan fiel compañera durante tantos años.

"...métanlo en la bañera". Dijo aquel enorme doctor. Yo era tan poca cosa, apenas rondaría el metro. Mamá, redonda como un globo. Las paredes cóncavas o convexas, tan anárquicamente dispuestas.

La culpa era de papá, como siempre para mamá. Aquella corriente de aire, fue tan exactamente prevista por la gran meteoróloga doméstica que era mamá.


"¡Ahí va a hacer demasiada corriente!, ¡No juegues con el niño ahí, Paco!.

Yo no sentía dolor, me sentía confortable, replegado en mi mismo. Manolo, mi hermano, escuchaba al Titi, y yo veía colorines a mí alrededor. Pensaba que estaba comenzando a percibir algo que siempre estuvo allí. Algo que se encargaban de ocultar mis horribles gafas metálicas, durante los periodos de salud, de ausencia de fiebre. Formas y volúmenes flotando en el denso espacio vacío de la habitación.

Podría volar.

¿ Se encuentra bien ?. La voz del funcionario intentaba abrirse paso entre las brumas de la fiebre que me envolvía en la comisaría.

Podría volar.

¡Échese un momento! Me condujeron a un calabozo.

Recostarme en aquel camastro, pareció lógico, debía de ser el lugar más cómodo de toda la comisaría. Pero en el momento en que me dejaron solo y cerraron la puerta, sentí la gran inquietud.


Yo, tan inocente, en estado febril, mermado en mis capacidades. Totalmente incapaz de encauzar la situación.

Encerrado. ¡Maldita Fiebre!. Deseo volar.

Hacía mucho tiempo que no volaba, ¡Tanto tiempo!. Desde aquel día en que quise descender y no podía.


¡Paco, el niño se nos muere!, ¡Paquirrín se muere!. ¡Manolín quita la música!, ¡Que esta vez va en serio!.

Juanito Valderrama y Dolores Abril me sonaban a repique de campanas. Siempre discutiendo, era nuestro himno familiar.

¡Que me voy!, ¡Que te dejo!.

¡Que se va!, ¡Que el nene se nos va!.

Y yo ya me veía dentro de la caja blanca de pino, todo oscuridad, absoluto silencio.



Nunca sería mayor, ni volvería a ver a nadie, no volvería a masturbarme de una forma imaginativa ni de ninguna otra. No vería morir a mis padres. Sería el eterno vacío. Aquella última palabra me llenó de pánico. Negro.

Vacío. Lo presentía como la absoluta desintegración de mi ser. Quería tanto creer en Dios pero no podía.

La familia llorando, y yo volando por ahí.

¿Infierno o vacío?, Me preguntaba qué es lo que me encontraría en mi viaje fúnebre. El cielo me parecía vedado. Aún no había tenido tiempo para enmendar mis pecados, que aunque ahora pueden parecer poca cosa, en aquel momento remordían mi conciencia.

El arrepentimiento lo había pospuesto para la vejez, como todo el mundo. Falso tiempo e imaginado tiempo de preparación para la muerte.

Prefería el infierno, pensaba que allí, con el tiempo me arrepentiría sinceramente. Y si no Dios, porque eso hubiera sido demasiado para un ateo como yo sí algún ángel o arcángel hubiera venido a rescatarme de las ollas, compadecido del sufrimiento injustificado de un arrepentido. Pero la negritud y el silencio me iban envolviendo. Te juro que no sentía ninguna paz cósmica, ni fraternal amor, como otros resucitados afirman. Lo mío, era un acercamiento al vacío puro y duro.

Afortunadamente pronto volvieron las formas Kaleidoscópicas. Aún recuerdo con estremecimiento el momento en que mis familiares se abrazaron ante la apertura de mis ojos y yo con los ojos como platos, mirando fascinado las formas y los colores que la fiebre y la miopía proyectaban exclusivamente para mí. No me atreví a volver a volar. Preferí la contemplación gozosa de aquellas visiones febriles, y a partir de aquel día ante la aparición de las primeras décimas de temperatura ya me introducía en la cama, ilusionado, dispuesto a disfrutar intensamente de aquel estado de gracia particular.

Las enfermedades fueron el proceso propio más intenso y fiel que pude percibir durante toda mi infancia.

En el calabozo no aguantaba más las punzadas en los pies.

Decidí descalzarme, y ante mi asombro aparecieron una docena de setas en la planta de mi pie. Amarillentas y de aspecto áspero. Me recordaron a la piel de la muerta. Los arranqué con furia, en estado histérico. Los arrojé lejos, y sentí el fluir de minúsculos riachuelos de sangre. Me recosté de nuevo en el lecho. Nunca oí nada parecido, quizás la rosa de cristal que crecía en el pecho de un personaje de Boris Vian. No soy una persona muy instruida, he leído muy poco, pero presentí que alguien habría escrito algo parecido en alguna parte. Hacía tiempo que sospechaba que todo estaba escrito, todo estaba vivido. Supuse que más personas habrían pasado por lo mismo, sino en el pasado o en el presente, sí en el futuro.


Sólo necesitaba las setas para empezar a dudar aún más de mí mismo. Acompañado de la fiebre, comenzaba a encontrar igual de abstracto y ajeno, el haber pasado tres días en cien metros cuadrados de pinos, que el haber llegado a casa, haber asesinado a la muerta, haberlo olvidado, haberme salido al balcón, y rodeado de geranios imaginarme la visión de un amanecer.


Siempre había echado de menos tener una memoria sólida, capaz de rememorar cualquier episodio de mi existencia, como la de muchas personas de mi entorno. Siento que por eso empiezo a morir antes que mucha gente, con mi pasado perdido, fuera de mi memoria, inconexo. Por eso quizás sigo sin conocerme.

Eran los malditos champiñones los que alimentaban mi amargura. Y la fiebre no conseguía, como antaño, aislarme del dolor.

No sé como llegue al hospital. Del calabozo al hospital. ¿Síndrome de que...?,¡Yo no tengo mono!, solo tengo un poco de fiebre...


¿Que le sucedió en los pies...?

Sí esperaban que les contara lo de las setas, iban listos. No quería tirar más piedras sobre mi tejado. Les deje hablar a ellos, no quería ni escucharles, ni dejarme invadir por más confusión. Que cada uno hiciera su trabajo.



Nunca me he atrevido a tomar drogas, pero en manos de profesionales, me encanta ser calmado y sedado. Metieron algo en mis venas, y me preparé para el viaje.

A estas alturas, la muerta debería de estar en un tanatorio, quizás en este mismo hospital, en un velatorio discreto, o encima de la mesa de algún forense que con precisión procedía a destriparla. Prefería imaginármela en el velatorio. Entre sus seres queridos, incluso acompañada por el verdadero asesino, que tranquilamente distribuiría el rumor de "Ya han pillado al asesino", esta ingresado en el hospital "¡Que lo maten!" replicaría una voz piadosa.




Estarían allí sus padres. Accediendo a la fácil reconciliación pública que permite la muerte. Para que ocultar lo fácil que resulta reconciliarse con un cadáver. ¿Se sentiría su madre tan desgarrada como la mía?, Quizás se sintiera liberada. Me era fácil imaginarla, sentada junto al ataúd, desesperada y satisfecha, observando allí dentro a su pobre hija, toda rota, humillada y muy muerta.

Todo acto de muerte conlleva un acto de debilidad, de derrota, de reconciliación.

"¡La mala vida la mató! sollozó, ¡ Ya sé lo decía yo! ¡Dios la ha castigado! . ¿Es posible que dios se convirtiera en el brazo justiciero de aquella pobre madre?, Desde luego de Dios cabe esperarse cualquier cosa. Mientras, todo el mundo susurrando, "¡Pobre Madre!, ¿Cómo han podido hacerle esto?"

¿Mantendría mi madre su confianza en mí?. "¡El no ha sido!, ¡Es incapaz!, Si hasta se ha puesto enfermo solo de verla". O quizás dudaría de mí. Sintiendo su corazón partido entre el amor irracional hacía su hijo y la compasión hacía otra madre, la mami de mi presunta víctima.

Y en un rincón, vi a su compañera de piso, y algo se encendió en mi interior.


"Cógete el miembro con la mano izquierda... ¿ya? ...agárrate el pellejo con la punta de dos dedos... ¿Ya?... Estírate hacia arriba. Y ahora piensa en lo que te podría hacer si estuviera ahí, contigo...avísame cuando el glande se hinche y separe tus dedos ...Ja,Ja,Ja... ¡ Sí mi compañera me escuchara, es que seguro, que me mataba aquí mismo!".


Sentía la necesidad acuciante de acercarme al velatorio. Seguro que si interrogaba a esa "arpía" averiguaría muchas cosas.

Pero ya no podía volar.

Un enfermero entró en la habitación. Enchufó el aire frío del aparato de aire acondicionado. Lo puso a tope, y de un tirón me retiró la sabana. Quedé desnudo sobre una cama, muerto de frío, y la fiebre no bajaba.

Mi nombre ya debía de andar circulando por multitud de cintas y circuitos magnéticos. Informatización. Ya nadie se
acercaba a hacerme preguntas, los bancos de datos se encargaban de responder por mí... Treinta y tres años, soltero, estudios de magisterio inacabados, exento del servicio militar por miopía. Sin antecedentes (hasta ahora). Tres multas de tráfico pendientes de pago. Situación económica precaria. Abundan los descubiertos en sus cuentas. Retirada la tarjeta Visa por repetidas demoras en el pago de los plazos. Vive en una casa de alquiler. Paga 23.000. pts al mes por dicho alquiler. Su vehículo es un utilitario Seat 124 con matricula V 9688 AE. No se le conoce afiliación política. No tiene trabajo fijo, en la actualidad recibe un subsidio por desempleo. Su último trabajo registrado fue de peón en una fábrica de lámparas. Y su historial sanitario es.......bla,bla,bla....., (no lo incluyo por extenso).

Tiritando de frío sobre la cama, desnudo, indefenso, volví a sentir los riachuelos de sangre en los pies, en esta ocasión notaba la sangre fría. Fue inevitable que me desmayara.

¡He intentado leer un libro!, Y ... no puedo. ¡ ¡Me siento muy mal!.


"No tienes porqué Paco, en el fondo leer no sirve para
nada. Imaginas, te evades, crees que aprendes algo y luego vuelves a la realidad y.. ¡Has perdido el tiempo!. Y lo peor es que te has llenado la cabeza de visiones que no son las tuyas, y que contribuyen a alejar tu mente de la realidad que te circunda.


¡Lo dices porque tu has leído mucho!, Estoy seguro que has sido una lectora empedernida, y que a partir de un punto, has llegado a una saturación, en la que te has planteado vivir más intensamente tu propia vida.

No he llegado a ningún punto!, Simplemente me he dado cuenta de todas las contradicciones que han arraigado en mis ser, como criaturas extrañas, engendradas en lecturas efímeras y confusas. He sacado conclusiones, mensajes y reflexiones que se superponen en mi mente, sin orden ni solidez. Hoy pienso una cosa y mañana todo lo contrario, nada me ha servido de verdad para nada.

Al día siguiente me volvía a llamar:

"Sin los libros no merece la pena vivir... , son el único medio que encuentro para conectar con otra persona. ¿Crees que los que escriben, lo hacen pensando en gente como yo?."

¡No lo sé!

"A veces me gusta pensar que sí lo hacen, que imaginan un lector imaginario, al que le cuentan sus cosas. Cuando yo abro un libro creo que me materializo en esa persona. A veces me gustaría acercarme a un escritor y decirle que yo soy su lectora imaginaria. Que yo me he introducido en su intimidad."

¡Yo creo que son personas normales!, Incluso peores, personas que en vez de hablarle a alguien cara a cara, se pavonean delante del silencio ajeno. Ese acto de vanidad es el que hace que incluso yo, que soy incapaz de leer, quisiera llegar a escribir una gran novela.

¡No seas tan cruel Paco! su vocecita sonó frágil

¿Por qué no lees a Stª. Teresa de Jesús?, A mí me ayudó a salir de mi propio mar interno de oscuridad.

"¡Paco!, ¿Me oyes?...Necesito hablar hoy contigo sobre el concepto de amor según Eric Fromm."

¡ Lo siento!, pero tengo tanto frío.....

"¿Es por mi muerte?"

Imagino que indirectamente si. Dime por favor, necesito saber quien te mató. ¿ No fui yo, verdad ?.


Silencio. Los muertos no confiesan el nombre de su asesino, en todo caso utilizan siniestros medios de venganza.

Sentía que ya me desmayaba y me despertaba continuamente, era un extraño juego de guiños de vida y muerte. Poner orden era lo que necesitaba. Reorganizar mi información, quería saber. Pero pronto me di cuenta que tenía otra prioridad, descansar. La fiebre desaparecería tarde o temprano.

Y entonces todo estaría claro. Empecé a ver borreguitos que saltaban por encima de mi cuerpo helado como el de un muerto, y me dormí, sin desmayos ni delirios, como por primera vez."

viernes, 24 de abril de 2009

Receptividad

Escuchar es uno de los secretos básicos para entrar en el templo de Dios. Escuchar significa pasividad. Escuchar significa olvidarte de ti completamente. Sólo entonces puedes escuchar.

Cuando escuchas atentamente a alguien, te olvidas de ti mismo. Si no te puedes olvidar de ti mismo, nunca escucharás. Si eres demasiado auto consciente de ti mismo, simplemente aparentas que estás escuchando, pero no escuchas. Puedes asentir con la cabeza; puedes algunas veces decir sí o no, pero no estás escuchando.

Cuando escuchas, tu te conviertes simplemente en un canal, en una pasividad, en una receptividad, en una matriz: te vuelves femenino. Y para "llegar", uno tiene que volverse femenino. Tu no puedes llegar a Dios como invasor agresivo, como conquistador. Solamente puedes llegar a Dios... o es mejor decir: Dios puede llegar a ti solamente cuando eres receptivo. Cuando te conviertes en Yin, en una receptividad, la puerta se abre. Y tú esperas. Escuchar es el arte de volverse pasivo.

Osho A Sudden Clash of Thunder Chapter 5

Comentario:
La receptividad representa lo femenino; es la cualidad receptiva del agua y de las emociones. Sus brazos se extienden hacia arriba para recibir y ella está totalmente sumergida en el agua. No tiene cabeza, no tiene una mente ocupada y agresiva que oculte su receptividad pura y, a medida que se llena, está vaciándose continuamente, desbordándose y recibiendo más. El modelo o matriz de loto que emerge de ella, representa la armonía perfecta del universo, que se vuelve evidente cuando sintonizamos al unísono con ella.

La Reina del Agua trae un tiempo de desapego y gratitud por lo que la vida nos trae, sin expectativas o demandas. No importa ni el deber ni un pensamiento de mérito o recompensa. La sensibilidad, la intuición y la compasión son las cualidades que brillan ahora, disolviendo todos los obstáculos que nos mantienen separados a unos de otros y del todo.





Copyright © 2009 Osho International Foundation

sábado, 18 de abril de 2009


[Introducir aquí título de la entrada del blog]





"más allá de Babel"
PARTE 1


"COMO DEL CIELO A LA TIERRA"
Sobre Ashatel.


Nunca imaginé que otros seres inteligentes poblaran el cielo. Hoy en día aún lo dudo, a pesar de que llegué a conocer a uno, o quizás solo fuera algo parecido. Me dijo que procedía de un mundo lejano, fuera de este planeta y al mismo tiempo ajeno a cualquier otro.

Un día, al regresar del trabajo, le encontré sentado en mi sillón favorito. Asustado, amenacé con agredirle, pero él, muy sereno, se presentó como Ashatel y comenzó a hablarme con una voz tan embriagadora que permanecí allí, sentado a su lado, varios días embobado.

Era un ser hermoso y abstracto, no podría definir ni uno solo de sus rasgos. La serenidad, profunda como un abismo, de sus inmensos ojos incoloros, atraía como un agujero negro.

No tenía mucha intención, Ashatel, de relatarme una historia única y comprensible. Mezclaba las líneas argumentales, en un continuo flash back, donde narraba en primera persona las experiencias, sentimientos y reflexiones de varios personajes, incluido él mismo. Creo que incluso también me agregaba a mi.

No fue hasta después de transcurridas varias horas cuando me contó algo sobre él, lo primero.

Ashatel era un ser eterno y volátil, uno más hasta entonces, de una colonia de seres que como él, vivían ensimismados en un continuo acto de contemplación del universo. Existían en un espacio indeterminado al que llamaremos cielo pero que para "ellos" carecía de nombre, como todo aquello que parecía concernirles directamente. Coexistían por inercia y su interrelación era mínima. Dedicaba Ashatel la mayor parte de su existencia a la pura observación, sin consideraciones de ningún tipo con respecto al objeto observado.

Fue a partir de sus primeras transformaciones cuando en su consciencia nacieron importantes inquietudes. Inquietudes que le convirtieron en objeto de su propia observación. Y sintió que, aunque en algún tiempo indefinido, todo lo referente a él y los suyos le resultara obvio, en aquel momento todo esto le resultaba confuso y no podía responder a ninguna de las preguntas que se le presentaban por primera vez. ¿De donde venimos?, ¿ Quiénes somos?, ¿A donde vamos?,

Le Resultaba evidente el mecanismo de los agujeros negros, la astronomía cuántica o la temporización del universo, temas a los que había dedicado los últimos años, quizás siglos. Pero no recordaba ni un solo detalle de su propio "Ser- estar".


¿ Comenzaría su existencia con el principio de la expansión del Universo?, ¿ Existió un primer instante de expansión?, ¿ Existió él en aquel primer momento?, ¿O quizás en algún otro momento concreto, perdido en la delimitada dimensión del tiempo?.


Las transformaciones que tanto le trastornaban ahora, consistían principalmente en la aparición de vello aparentemente humano sobre todo su cuerpo, hasta entonces de aspecto tan angelical, digámoslo así, casi translúcido.


Sintió por primera vez, al menos que él pudiera recordar, deseos de contrastar sus dudas y reflexiones con otro ser - alado, pero los cambios en su organismo le retraían pudorosamente de cualquier intento de contacto.


El resto de los alados, sin embargo, acostumbrados a no sentir la menor curiosidad ni por ellos mismos, ni por ninguno de los demás componentes de la colonia, no detuvieron ni un momento su atención sobre Ashatel, que avergonzado, se esforzaba en eludir la cercanía de sus compañeros.


Ashatel, se sintió aún más preocupado, cuando percibió
que el halo luminoso que envolvía a todos los seres - alados en la oscuridad espacial del "Cielo", comenzaba a debilitársele, al tiempo que nuevos cambios se materializaban en su cuerpo, cada vez menos traslúcido, menos luminoso.



En una determinada coordenada de tiempo. (Me resulta muy difícil determinar el tempo fuera de conceptos como día noche, pronto tarde, joven viejo, en 1.995, en el 2.386 A. C. etc...), se proyectó fuera de sí. Elevado, miró hacía abajo y se vio. El cuerpo que le envolvía habitualmente se encontraba postrado. Descubrió en él un aspecto que le resultaba desconcertante, incluso en el estado más elevado de su consciencia, que era, como ahora, en los momentos en que se proyectaba fuera de sí. Para mí, es fácil definir aquella imagen, por que resultaba una visión de una figura prácticamente humana, ya lejana a la eteriedad de los alados.

Pero se sintió tan impresionado, que huyó de sí mismo y se fue a recorrer varias galaxias, a la velocidad de un ángel presa del pánico.


Debió considerarlo como el principio del fin. Fin, que
como ser aparentemente eterno, nunca se había planteado.


Lo qué por su mente pasó en aquellas décimas de eternidad, es algo que siempre a rehuido comentarme, pero que indudablemente le acercó a su actual naturaleza, sembrada temores y fantasmas parecidos a los de cualquier humano.


"La irreciprocidad de la relación en la no relación; la pareja de los cuerpos representa la tensión a una y otra parte del espacio. La independencia de las dos personas representadas aquí, hace sentir la incomunicabilidad que sostiene la relación ser humano, y que sostiene la relación del ser con el Universo”.


Esas fueron las únicas palabras que añadió a lo ya relatado.

He comenzado con Ashatel, por que aunque a partir de ahora su presencia en la historia sea puramente testimonial. A él le debo todos los detalles que paso a relatar.




LLegó a la tierra, a mi ciudad, un martes de Junio de 1.985 (Es un placer volver a situar las acciones en un plano temporal). Una ligera humedad ambiental, en forma de brisa, refrescaba los rostros acalorados de los individuos que deambulaban por las calles.


Ashatel comprendió enseguida que su presencia no era percibida por el resto de los viandantes. Le resultó chocante al principio, que su "humanización" no fuera percibida por los propios humanos. Pero su naturaleza alada, tras el primer desencanto, le arrojó al vértigo de la observación.

Visible casi como un humano para los seres alados, invisible para los humanos.


Podríamos decir, que se mezcló entre la gente, que ajena a él, se movía, sentía y pensaba, como si nadie hubiera llegado a este mundo desde el cielo.

La correlación de instantes, suspendida entre muros de materia, desplegando la imposible figura de lo impensable. El cuerpo como el acto del desplome, la barra del pensamiento, sometida al peso del tiempo. Cuan importante le pareció el aparentemente irrelevante, para él, peso del tiempo sobre los efímeros cuerpos de los humanos. Sometidos además a la dictadura del peso de la materia, y al mismo tiempo, a la de la aparente levedad del peso de lo inmaterial.


Lo que sé juega en la vivacidad de las imágenes que van y vienen sobre el uniplano de la observación directa, es justamente la supresión del alejamiento, entre dos seres, entre dos muros de materia, entre el ser y su imagen, entre la imagen y el nombre, entre el nombre y el signo lingüístico que lo representa.


Cara a cara, inmóvil ante lo incomunicable, lo que no se une, a pesar de su relación incesante. El ser se enfrenta al lenguaje, y allí se detiene, recogiendo los despojos incompletos de una amasijo de signos lingüísticos, que pretenden alcanzar la levedad traslúcida, interponiéndose ante lo intangible. La grandeza de lo simple, entraña el insondable misterio de lo obvio. El lenguaje es un virus, ajeno, creador de consciencia elemental pero enemigo de la esencia pura e irrecuperable.

Ashatel se sintió desconcertado ante la complejidad lingüística del pensamiento humano al que tenía acceso mediante la observación de lo obvio. Acostumbrado a la sencillez trascendental del flujo de pensamiento de los alados, aquellos abruptos torrentes de pensamiento humano se aparecían insondables. Flujos entrecortados, plagados de confusos signos, asociados en contradictorias cadenas, de interpretación unipersonal, en gran parte desconocidos para los propios seres, para nosotros mismos.


Pensaba Ashatel esto, y lo achacaba al peso del tiempo, cualquier pensamiento en el Cielo podría prolongarse hacia la eternidad, sin prisas, ordenadamente sencillo, sin pasadizos rápidos, susceptibles de ceder ante la presión de lo irreal.

viernes, 9 de enero de 2009




"más allá de Babel"
PREPARATIVOS





Me hubiera gustado que arrancara esta historia de un marco Tecnicolor. De un campo de amapolas, o quizás tulipanes.


Iniciarla sobre rotundos colores, sobre verde vivo e inexistente, contrastando con un cielo de azul profunda intensidad.

Pero empieza con palabras disciplinadas y frías, casi cristalizadas. Sin imágenes corpóreas. Sólo signos suspendidos en un plano, si bien sinuoso, totalmente ajeno a la configuración geográfica de un cuerpo, en el que varios tiempos sedimentan, en el que varias pequeñas almas contemplativas resplandecen tras los párpados de carne.

El camino que se me ofrece es totalmente rectilíneo y
dudo de mi capacidad para plasmar en ese plano la abstracción a la que me conduce mi logofobia. Leo a Maurice Blanchot "[..f..] sin lenguaje, nada puede mostrarse. Y callar aún es hablar. El silencio interior es imposible. Por eso lo deseamos. Escribir (o decir, o pensar) precede todo fenómeno, toda manifestación o mostración: toda apariencia.[..]", y no lo entiendo. ¿Es el mismo lenguaje el del pensamiento que el de la escritura?. Martin Heidegger me asevera: "El lenguaje es la casa del Ser. En su refugio habita el hombre."


Mi historia es trilateral, o quizás multilateral. Yo, observador en un edificio inexistente, me encuentro con un fenómeno perturbador. Varios individuos comparten una secuencia inverosímil. Posteriormente he ido recopilando detalles de aquellos días. Algunos me han permitido hilvanar la presente historia.

Temiendo las posibles dificultades que puede plantear el desarrollo de una historia multilineal. Intentaré en principio definir algunos puntos, planos y personajes.


EL OBSERVADOR (el nombre ya indica la función de mirada
tendida por encima de la separación irreversible entre "yo" y "él") Me retiro de la esfera, sin embargo subjetiva, de lo que sigue siendo impersonal, de ese texto que reproduce el espejismo anónimo de la imagen. Una serpiente se desliza por el camino y una voz que se desdobla me indica la conexión dinámica que une, a distancia, aquí y allá. Creando un espejismo anónimo de la imagen. Un espasmo cósmico que contrae el efecto de mis impresiones en un mundo dilatado y desconocido.

Y desde la percepción subjetiva a la creación.


LOS PERSONAJES (Generalidades)

Son distintos, pero su historia insoluble es el rasgo de un conocimiento sensible, de una intimidad de carne en la que su alma se aloja. La luz espectral de sus contactos crepita en la penumbra. Es el reino deslumbrante de los ángeles que se hacen el amor. La trama de una escritura que busca hambrienta los rastros efímeros y desvanecientes de unas imágenes perdidas en el tiempo, cargadas de formas y colores, de volúmenes y colores, que ni el diluvio de tinta negra conseguirá abarcar jamás .

EL EDIFICIO.

El edificio representa a la ciudad interior. El amasijo
de pasillos, escaleras, ventanas, tuberías, desagües, tragaluces....

Laberinto de arcanos. Interconexiones propias y extrañas. Habitáculos propios y ajenos compartiendo un espacio interior a la vez que extraño. Cúmulo de sonidos interpersonales. Espacio lleno, espacio vacío. Tiempo donde encerramos la palabra. Estanterías repletas de libros. Miles de conexiones con las redes de energía y comunicación. Cientos de aparatos de T.V. Seres empequeñecidos a partir de una visión global, que forman una misma espina dorsal.

CIELO.

Allá arriba.

SUELO.

Podría ser el planeta tierra. La madre de la carne, la carne del sepulcro. Espacio que excavamos para introducir nuestra semilla, nuestras heces, nuestros restos y nuestras esperanzas.

En su seno están las respuestas a nuestras preguntas. Pero lo obviamos. Todo nuestro pasado quedó atrapado. Todo lo perdido quedó sedimentado en su interior. Lo que perdimos en el edificio, acabará abandonado, irremisiblemente, bajo el suelo. No somos más que unos hijos emancipados temporalmente de él.

RECICLAJE.

Función creadora a partir de desechos propios o ajenos.
Todo lo aquí contenido recoge ese espíritu.